"No Soy Loca, Soy Cíclica"



En general, podríamos decir que las mujeres estamos desconectadas de nuestro ciclo menstrual y con esa verdad vivimos a diario.

En la mayoría de los casos, nuestro sangrado está asociado a incomodidad y muchas mujeres, quisieran borrarlo de su existencia, otras para lo único que le “echan un vistazo” al ciclo es para revisar si hay riesgo de embarazo y otras tantas (yo me incluyo) recordamos nuestro ciclo porque de un día a otro nos sentimos hurañas, inconformes o con piquiña existencial y es ahí donde hacemos click: “claroooo, ya entendí…es que estoy pre menstrual!”Todas tenemos miles de historias asociadas a la manera como ahora vivimos nuestros ciclos.

Madres que no iniciaron a sus hijas, adolescentes que se mancharon e hicieron el ridículo públicamente, niñitas de 11 años que desde entonces ya estaban destinadas a padecer de cólicos porque “así les pasa a las mujeres de la familia” y muchas más… cada una reconocerá la suya y ojalá logre identificar información importante para su proceso.

Lo cierto es que ahora entre tantos cambios planetarios, el Universo requiere de mucha energía femenina para armonizarse y propiciar la sanación. Todo el tiempo lo estamos viendo: cada vez hay más círculos de mujeres, aquelarres, mujeres brujiando en oficinas, literatura especializada, bendición mundial de útero, terapia menstrual y demás evidencias…

Sin embargo, sabemos que se requiere de “esa” energía, pero al mismo tiempo, para la gran mayoría de las mujeres hace parte del gran misterio… “¿dónde está la energía femenina, de dónde sale, yo dónde la tengo?” y aunque suene incomprensible, estas respuestas no son tan fáciles de contestar.

Hace ya unos diez años que tomé sesiones de masaje terapéutico con una mujer maravillosa que me dijo amorosamente que era importante contactarme con mi ser femenino… ese día se abrió un gran portal en mi camino, pero a la vez me vi parada frente a una puerta que no tenía ni idea cómo abrirla.

Esas palabras “tienes que” me dejaron desconcertada porque no venían con instrucciones y yo, que ya me sentía mujer, eso de “conectarme con mi ser femenino” lo tomé como una patada en los ovarios y acrecentó mi extravío pero a la vez mi curiosidad…

¿Cómo así, y entonces qué había sido todos esos años, una imitación de ser femenino? Le estuve dando muchas vueltas a eso de la conexión con lo femenino, empecé a usar faldas y disfrutarlo lentamente, a reconocer mi belleza, a empoderarme como mujer, a indagar por qué tenía cólicos menstruales tan fuertes, a hacer acupuntura, a meditar, a ir a círculos de mujeres, a crear proyectos de sanación para mujeres…

Han pasado diez años en esa búsqueda y por fin encontré la respuesta, la instrucción que me faltó: para conectar con el ser femenino de cada una, es necesario conectar con nuestro ciclo menstrual. Sencillo.

Nos influencia cuatro arquetipos de mujeres/diosas diferentes en 28 días con cualidades y poderes diferentes. Esto nos obliga a muchas incluso a comer diferente en cada ciclo. Nos lleva a descansar más o a crear más. A tomar más o menos decisiones. A estar introvertidas o socialmente más activas...

Es un conocimiento que debemos entender muy bien como mujeres y circular entre mujeres y hombres, porque nos enseña que no somos unas locas histéricas bipolares, que un mes estamos riendo y otro con bajón. Nos permite entendernos como mujeres cíclicas que florecemos, nos revitalizamos, entramos en introspección y luego nos deshojamos en el transcurso de 28 días.

Lejos de ser una maldición, es una gran oportunidad porque que en el transcurso de ese ciclo, contamos con poderes físicos, espirituales e intuitivos que nos permiten entendernos para actuar de acuerdo a cada aspecto del ciclo por el cual atravesamos.

Es sencillo y potente! Quitarnos la etiqueta de histéricas y reconocernos como “cíclicas” es un gran paso hacia la conexión con nuestra esencia femenina. Lo único que requiere es escucharse a sí misma, llevar un diario de observaciones, tomar nota de los sueños, volverse un poco más receptiva y empezar a fluir con todo aquello que se es, sin críticas.

A todas la mujeres les digo que no es un camino inalcanzable, que es maravilloso descubrirlo de la mano de otras mujeres en círculos, de amigas, de la madre e incluso, de los hombres que nos acompañan. Y es en definitiva, el primer gran paso para romper con tantas etiquetas sociales que la mayoría de veces somos nosotras mismas quienes más las validamos, tan solo por desconocimiento.

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Colaboró para el lunario: Lisseth Angel Valencia ,Terapeuta Menstrual certificada por Madre Tierra.

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