Mi conexión con la luna


Por Shirley Correa Cano para el Lunario de la Terapia Menstrual


Mi conexión con la menstruación tuvo múltiples matices. A los 13 años cuando llegó mi luna por primera vez, la esperaba con mucha alegría. Pensaba que mi cuerpo tan flaquito y sin formas iba a tomar forma de la noche a la mañana como de la mano de un artista.

Al ver que pasaban varios ciclos y mi cuerpo no variaba demasiado, cambió mi sentir con mi luna. Se sumaron dolores, mareos, nauseas... un desastre. Así hasta que llegó la "milagrosa" pastilla anticonceptiva (que tomaba con ingenuidad sin medir los daños) que logró quitarme dolores, malestares y darme la tan ansiada regularidad.

A los años decidí ser madre, y otra historia comenzó a crearse con mi menstruación. Cada ciclo era una pérdida de un posible embarazo y la sangre marcaba la vida que no se gestaba. Así pasaron años, hasta que decidí optar por mi hija, gestada con el corazón más allá de mi útero. Entonces, ya no me importó si llegaba o no mi luna.

Comencé a conectarme poco a poco con el significado de mi ciclo desde un lugar que no se mezclaba con sueños insatisfechos, sino con mi sentir femenino.

Cuando llegué a la formación de la terapia menstrual, ya había recorrido caminos de Círculos de mujeres. Sentí profundamente la conexión de mi ciclar. Sentí en mis fibras esa realidad que la menstruación es sangre sagrada, que no emana de heridas, ni sufrimientos. Que es nuestra energía creativa, acallada por años.

Cuando llegué a este momento, hacía unos meses que mi luna no llegaba. Tenía la sensación que ya no bajaría más sangre. Al llegar a la formación y sentir la necesidad de incorporar mi sangre desde el sembrar, realizar oráculos, poder hacer mi tintura.... ya se había retirado mi luna.

Fue un dolor profundo. Sentí una pérdida. Ahora que podía conectar con el significado de mí ser femenino, no tenía la posibilidad. Tenía la convicción de transmitirlo a otras mujeres, sanando en Círculo, pero sentía vedada para mí esa conexión sagrada. Igualmente, la formación fue muy sanadora. Atravesando sombras y transmutando dolores. Salí de la formación con el sabor de no poder conectar desde mi sangre pero poder transmitirlo a otras mujeres. Esto ya era una bendición.

Luego de cuatro días de formación, al llegar a mi casa con tantas emociones encontradas, veo mi sangrado. En primera instancia, pensé que me había lastimado. Con esa misma ingenuidad de la primera vez fue MARAVILLOSO. Agradecida a mi ser femenino con la bendita posibilidad de poder hacer mi tintura menstrual, sagrada, poder sembrar mi luna. Fue muy emocionante ese momento y así, con toda la vibración de la formación en todo mi ser.

Hubo otro ciclo, pero no tuvo la intensidad de ese encuentro sagrado con mi Luna maravillosa.

Hoy ha pasado el tiempo y estoy a punto de parir el Circulo de Terapia Menstrual que llamé "TRAVESÍA SAGRADA" Porque ese es nuestro paso: senderos sagrados de nuestro ser femenino

Agradezco profundamente Zulma Moreyra, la transmisora con amor y respeto de la terapia menstrual, a los círculos de mujeres, de los que he formado parte, y con los que vibro. A mi linaje femenino, que me transmitió de una forma y otra mi ser. Al Universo. A mi hija del corazón que con amor espera su "sangrecita" (como ella dice). Y especialmente a mi Luna sagrada, que bajó para despedirse. Gracias Shirley

En mi última luna, trabajando mi sagrado masculino, miré maravillada la imagen que retuve en una foto. Tratando de poder "leer" el mensaje que bajaba con mi sangrado, las telas tenían la posibilidad de abrirlas y así observar la imagen completa. Así resultó este diseño en el que pude identificarme con la mujer de la derecha y sentir la energía del masculino a la izquierda. Una bendición!!!

SHIRLEY AURELIA CORREA CANO

Psicóloga, Terapeuta Menstrual, Terapeuta de respiración ovárica y alquimia femenina

MONTEVIDEO, URUGUAY

shicorrea@hotmail.com

097051263



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