LO QUE NO TE CUENTAN SOBRE LA CONTRACEPCIÓN HORMONAL

Por TABITHA LEARN, España

Hace poco hablé con mi hermana por teléfono sobre sus menstruaciones. Me dijo que en los últimos dos meses le vienen muy fuertes y con dolor, y que normalmente apenas las nota. Estoy acostumbrada a hablar con mujeres de sus menstruaciones irregulares o dolorosas para buscar la causa y una solución, pero este caso es algo diferente porque ella lleva cinco años utilizando un anillo hormonal como anti-concepción. Le pregunté si alguna vez había pensado en tomar un descanso de algunos meses, que me parecía mucho tiempo, y me contestó ¨¿Para que? Mi ginecóloga dice que no tiene efectos adversos, que cuando quiera quedarme embarazada me lo quito un mes antes y ya está.¨

¿Un mes antes? Igual hay personas que dejan de usar anti-concepción hormonal y se quedan embarazadas al siguiente mes, pero yo no he conocido ninguna. Más bien he conocido a mujeres que al dejar de tomar la píldora o al sacar el DIU, tardaron tres, seis, nueve meses, incluso hasta dos años en un par de casos, en tener un periodo. ¿Y para empezar a tener ciclos regulares? Ni te cuento.


Pero, ¿por qué iba preocuparse mi hermana? Ella empezó a tomar la píldora con quince años sin pensarlo dos veces, como es cada vez más común. Cuando a las chicas las reglas les duelen o les vienen con irregularidad, es la solución fácil que provee la medicina institucionalizada, y ninguna madre quiere ver a su hija sufrir. Lo que no tienen en cuenta es que para los primeros tres años como ser menstruante, casi nadie tiene los ciclos muy regulares. Hay a quien le viene una vez sola y luego aparece al año, hay a quien le viene cada dos o tres meses, y hay a quien le duele una cosa insoportable; lo habitual es que cuando el cuerpo empieza a ovular y a menstruar, a cambiar constantemente de manera cíclica, tarda un tiempo en encontrar un ritmo cómodo.

¿Y que hace la anti-concepción hormonal a un cuerpo menstruante? Para el ciclo totalmente, parando la producción natural de hormonas reproductivas. Quizás no parece gran cosa, pero la comunicación entre el cerebro y el aparato reproductor mediante hormonas es algo que afecta a todo el cuerpo. Cortando esta comunicación y añadiendo al cuerpo hormonas sintéticas hace que el cuerpo pierda el contacto con su funcionamiento natural. Este ¨solución¨ a cualquier irregularidad, de dismenorrea a menorragia al síndrome de ovarios poliquisticos, no soluciona ningún desequilibrio, más bien lo esconde debajo de una alfombra y dibuja un supuesto equilibrio superficial encima. El sesenta por ciento de consumidoras de la píldora anti-conceptiva empiezan a tomarla no para evitar el embarazo, sino para arreglar una molestia del ciclo. Lo que reciben es un ciclo hormonal totalmente falso, que les hace sangrar una vez mes y a la vista parece que han arreglado al problema, pero al dejar de tomarla, el desequilibrio que causaba la molestia sigue ahí, y muchas veces está la cosa aún peor.

Hay varios tipos de contracepción hormonal- la píldora, el parche, DIUs, inyecciones, anillos, y dentro de cada tipo hay variaciones. Existen los que usan versiones sintéticas de estrógeno y progesterona para engañar al cuerpo, y los que solo usan uno u el otro. En el cuerpo cíclico, tanto estrógeno como progesterona juegan papeles importantes, y suben y bajan a lo largo del ciclo para provocar la ovulación y la menstruación. Estas hormonas reproductivas también influyen enormemente en nuestros estados anímicos. Las hormonas sintéticas, en lugar de subir y bajar de manera fluida a lo largo del mes, dan al cuerpo un poquito, siempre la misma cantidad, todos los días. El estrógeno nunca sube lo suficiente para provocar la ovulación, y la presencia constante de progesterona convence al cuerpo que ya está embarazado para producir un tapón mucoso en el cuello del útero que inhibe la entrada de espermatozoides.

Aparte de todas las implicaciones emocionales y espirituales que conlleva tal desconexión del ciclo natural del cuerpo, la intervención química tiene muchos efectos adversos de los que nadie habla. Al suprimir el estrógeno natural, la densidad de los huesos disminuye, debilitando el cuerpo en general y pudiendo causar osteoporosis. El riesgo de cánceres cervicales, de mama, y de hígado aumenta, y en el caso de las píldoras con altos niveles de estrógeno sintético hasta un cincuenta por ciento. También aumenta (¡tres a cinco veces!) el riesgo de coágulos sanguíneos y trombosis, que pueden ser muy peligrosos. En personas que fuman o personas con la presión alta este riesgo se multiplica aún más. Otros efectos incluyen aumento de peso, sensación de hinchazón, migrañas, y falta de libido.

El efecto de la ausencia de hormonas naturales sobre la libido por sí solo puede causar una amplia gama de problemas psicológicos como depresión y apatía, y rechazo hacia el propio cuerpo. Al estar menos conectada con todo el auto-conocimiento que ofrece el ciclo femenino, es probable que una persona en esa situación falta las capacidades comunicativas necesarias para expresarse, y puede perjudicar relaciones. Una también se encuentra desconectada de sus instintos más animales, y hay estudios que muestran que el uso de anti-conceptivos hormonales cambia la percepción de los olores de las personas, y las cualidades hacia las cuales se siente atraída la persona afectada.

Hicieron un estudio en particular sobre la píldora anti-conceptiva con un grupo de monos que vivían con una estructura social marcada en que el macho alfa solamente practicaba el sexo con la hembra alfa. Cuando los científicos dieron a la mona alfa anti-concepción hormonal, el mono alfa dejó de estar interesado en ella y empezó a practicar sexo con las demás monas. Cuando dieron las pastillas a las demás monas también, los machos tardaron poco en empezar a tener relaciones homosexuales entre ellos. Al dejar de dar pastillas a todas, todo volvió poco a poco a su normalidad.

Las hormonas sintéticas de estas pastillas y otras formas de contracepción no pueden llegar a descomponer antes de salir del cuerpo, y entonces acaban en el suministro de agua y en los océanos, donde cada molécula de éstas tarda de noventa a cien años en descomponerse, afectando de gran manera al planeta y a los seres que conviven en el. Son, junto con los agroquímicos, los responsables para la sobre-estrogenización de los seres marinos y de los seres humanos. Hemos visto lo que pasa a los seres humanos, con las niñas alcanzando la pubertad cada vez antes y con cada vez más problemas como endometriosis, miomas, quistes, y desarreglos. También están bajando los niveles de testosterona en los varones, causando otra variedad de problemas que también pueden estar relacionados con tantas hormonas sintéticas. Todo el agua del planeta está conectada, y todos los seres vivos dependen del agua. Las implicaciones para el medio ambiente que puede tener esta situación a largo plazo son enormes.

Le dijeron a mi hermana que un mes después de sacar su anillo, podría quedarse embarazada. Según datos médicos, el promedio son dieciocho meses después de tomar anticonceptivos para que el cuerpo aprenda a autorregularse, y mientras más joven una persona empieza a tomar, más le cuesta encontrar la normalidad. Puede ser una razón por la que tantas parejas se creen incapaces de concebir y acuden a la fertilización in-vitro. Tampoco tienen en cuenta todos los elementos necesarios para que el óvulo fecundado encuentre el útero lo bastante nutritivo y bastante seguro como para implantarse.

A muchas mujeres también les llega una secuela después de dejar de usar contracepción hormonal, normalmente pasado cuatro a seis meses. Pueden notar dolores de cabeza, ansiedad, depresión, cándidas, dolor vaginal, o una subida repentina de hormonas masculinas que pueden causar caída de pelo y apariencia de vello facial.

¿Como puede ser que los médicos ofrezcan esto como solución única para cualquier trastorno reproductivo? ¿Como pueden decir que no hay efectos adversos? Tal vez ellos mismos solo repiten lo que les han dicho, que nunca han aprendido sobre la realidad de las hormonas sintéticas ni se han parado a cuestionarse lo que han estudiado. Tal vez el mundo no considera la salud reproductiva de la mujer lo suficientemente importante como para destinar fondos a estudiar y a desarrollar soluciones más eficaces.

Pero, ¿qué iba a hacer mi hermana? Nadie le explicó nada de esto, y ella no tenía porqué desconfiar de su ginecóloga, que posiblemente tampoco lo sepa. Quizás para ella, las cosas que a me aporta mi conexión con mi ciclo no son tan importantes, y no tienen porqué ser igual de importantes para todas las personas. No hay nada malo en hacer lo que te dicen que es normal, y hay personas que están muy contentas con su forma de anti-concepción, pero lo que sí que me gustaría es que las personas estuvieran informadas sobre todo lo que pasa con las hormonas sintéticas. Y claro, lo que más me gustaría es que la sociedad en general dejará de ver la menstruación como una enemiga pesada y molesta, y la empezará a ver como lo que es: una aliada que da muchas pistas sobre la salud y una conexión profunda con una misma.


TABITHA LEARN

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