¡La Tinca!


Aquí va para todas aquellas que se quieran sumar a una experiencia mágica.


Cuando decidí tomar la certificación fue una “tincá”, una intuición de “sí, ya, lo hago” y mi posterior argumento racional tenía como primera intención la de complementar el camino del autoconocimiento y a la vez, navegar en temas propios de la mujer. Si bien yo había dejado las pastillas hace algún tiempo, nunca había tenido un ciclo tan largo como el que llevaba cuando comenzó la certificación. Creo que eran más de 45 días y eso me extrañaba porque era primera vez que me ocurría y además, me consideraba una mujer bien respetuosa con mi cuerpo. Ya había leído sobre los ciclos y participado de algunos círculos que me habían dado el pie para tener mi bitácora menstrual. Sin embargo, algo me estaba pasando…

Al finalizar los días de la certificación, tuve una mayor consciencia sobre mi ciclo y mayor rigurosidad en ver cómo se manifestaba mi naturaleza día a día. Religiosamente anoté el día, las sensaciones y todo aquello que se me venía al cabeza, fue entonces cuando sin imaginar ni esperar nada, al momento de hacer la retrospectiva vi en un tiempo material, lo que en el tiempo sutil se había generado. Luego de un año, paulatinamente mis ciclos se fueron regularizando (28-30 días) como también mis días de sangrado (3 4 días) y como por arte de magia, un cambio interno se fue produciendo a pasos agigantados. Comenzaba una verdadera revolución, intensa y silenciosa, cuya huella más evidente es lo que luego de un año pude observar y no desde la teoría, sino desde mi cuerpo y experiencia.

Hoy, puedo reconocer-me con claridad cuando estoy ovulando, cuando comienza mi fase premenstrual y que energías estoy activando en las cuatro fases. He podido trabajar mis relaciones mediante el mensaje que me entrega mi ciclo y no porque sea adivina, sino porque aprendí a reconocerme como una mujer cíclica, más allá, mucho más allá del slogan que eso puede significar. Es como si pequeñas semillas hubiesen comenzado a dar frutos de manera sutil y digo sutil porque la serie de cambios y acontecimientos que surgieron luego del trabajo con la terapia menstrual sólo aparecieron. Mi cambio consciente en la alimentación, mi sentido de rigurosidad, mi claridad y todos los nuevos caminos que han abierto… Todo lo imperceptible que se sembró durante los días de la certificación despertó la intuición, el empoderamiento y el retorno a esa esencia divina que escucha al corazón y que sólo sigue un camino, el del amor.

Muchas gracias a Zulma Moreyra, a quienes coordinaros y a todas las que compartimos tanta magia durante esos días. Lo que comenzó como un trabajo de reconexión menstrual, ha sido la raíz de un renacer a la vida….No es necesario sentirnos "mal" para volver a nacer. Un gran abrazo.

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Colaboró con el Lunario de Octubre: Silvanna Benvenuto

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