LA PUTA SAGRADA

Por: Li Ángel Valencia, Colombia

TMM certificada

Hace poco nos reunimos con el círculo de mujeres desobedientes La risa de Eva a hablar sobre la Puta Sagrada. Pasaron como 5 horas seguidas intercambiando, riendo y confesándonos vivencias alrededor de ser y sentirnos putas. Y con el tema, claro que vinieron las palabras culpa, iglesia, familia, valores y educación.


La propuesta de hablar de la puta sagrada, por supuesto que alejó a algunas que no lograron llegar al círculo. Y es apenas lo normal cuando entendemos que es tan polémico y contradictorio como su misma escritura.

Yo propuse sentarnos en círculo a explorar este arquetipo porque me venía inquietando no verla luego de revisar y estudiar una y otra vez los 4 arquetipos de mujeres que nos acompañan durante un ciclo menstrual:

LA MADRE, arquetipo compasivo, dedicada al cuidado, a la danza con el óvulo y al otro.

LA HECHICERA, la mujer que se prepara para entrar a su cueva y entrar en contacto con su oscuridad para luego menstruar. La alquimista, creativa y sincera.

LA ANCIANA, arquetipo de la mujer que suelta y se dedica a menstruar, y a honrar con su sangre todo aquello que ya no fue durante un ciclo y a honrar lo que vendrá.

Y por último, LA DONCELLA, la joven llena de vitalidad y energía renovada, con quien inicia la posibilidad de empezar de cero y aprovechar la nueva vitalidad.


Yo no encontraba o no sentía por ningún lado a la puta. A la que siempre está allí y con la que poco conversamos, a la que más bien mantenemos en la sombra del silencio y el secreto. Pero la que trae una gran oleada de energía, poder personal, sabiduría y gozo.

Y por eso me atreví a sacarla del tabú, porque yo sé que está en todas y cada una de nosotras cuando desobedecemos “algo” (una regla, un decreto familiar, una imposición social) porque simplemente sentimos por dentro que no es lo que deseamos o no es lo que representa nuestra verdad más profunda. Está cuando nos cansamos y nos rebelamos al “deber ser” de la sexualidad, de la fidelidad y de la mujer 10.

Está cuando ponemos límites, cuando nos sabemos poseedoras de una gran oscuridad, cuando caminamos con nuestras cicatrices de viejas heridas emocionales, cuando sabemos que somos imperfectas, libidinosas, generosas, profundas, inteligentes, divertidas y libres.

Su presencia es contundentemente clara cuando optamos por experimentar una vida sexual plena e íntima donde es Sagrado nuestro gozo y bienestar emocional. Donde al cuidarnos, cuidamos nuestro fuego interior, nuestras fantasías y nuestras “ganas”. Es una diosa poderosa que sabe que quiere y cómo lo quiere. Es una mujer sabia, que no busca afuera, sino que primero se pregunta lo que necesita esencialmente para vivir tal cual como ella quiera.

Al ser un arquetipo, es así mismo una metáfora, y de paso, un rol semi estático – semi permanente en la vida de la mujer. Es por decir algo, un agua buena y clara en la psique de la mujer que va y viene revitalizándola y moviendo asuntos muy profundos de su verdad interior cuando así lo requiere.

Indagando en la puta sagrada encontré a la Hechicera, a la bruja, a la introspectiva. Es la misma mujer arquetípica. La sentí!!! Porque es la que se sabe meter en su profundidad, y en la oscuridad de su ser encuentra reposo y regocijo.

Por eso también nos ofenden socialmente diciéndonos “putas o brujas”, porque el imaginario popular está haciendo referencia a la mujer libre y por tanto, peligrosa. Y encuentro algo de razón en ello. Lo que es paradójico, es que ser libre se haya vuelto un insulto.

Si nos remitiéramos a la primera puta de la historia, las pistas tal vez nos llevarían hasta Lilith, la primera mujer en el Paraíso antes de Eva; la rebelde, la resuelta, la inconforme y la impetuosa sexual. La primera feminista.


Lilith abandonó el Paraíso porque estaba aburrida de recibir tantas órdenes y del “deber ser” de su rol como “compañera” sumisa-pasiva. Desafortunadamente, la historia luego la convirtió en una vampira, y allí perdimos una gran oportunidad de aprender de ella, porque quedó rezagada a la oscuridad.

Pero si navegáramos en relatos mitológicos aparecen diosas libres y maravillosas como Ishtar, diosa asiria y babilónica del amor, la sexualidad, y la guerra. La equivalente a la diosa sahumeria Innana. Y la misma expresión en la diosa griega Afrodita.

En conclusión, así como somos putas y hechiceras, somos madres, dadoras de vida.

Somos abuelas que sueltan gracias a su sabiduría.

Somos también jóvenes resueltas y fuertes.

Somos arquetipos de mujeres inteligentes, emancipadas y libertarias. Diosas, al fin y al cabo.



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