La mujer y las matemáticas



Qué encantador es ser mujer y conocer el mundo de la ciclicidad. Poder observar la frecuencia aproximada de su ciclo, si es fértil o no, ser consciente de los matices de la temperatura corporal relacionados con cada fase, polaridades positivas-negativas, entre muchas otras maravillas.

En este descubrimiento, me gustaría compartir una idea que se me ocurrió hace unos días: La mujer como operación aritmética.

En cuanto a las conductas, además, es cuando nos va bien con nosotros mismos, en una suma positiva. Pero también hay días en los que somos negativos como la resta, es necesario ahorrar energía, retirarse y optar por no salir ni compartir con tanta gente.

Hay momentos en los que el buen humor es tan evidente, somos tan creativos que el deseo es multiplicarnos. Pero cuando pienso en decisiones de vida relacionadas con preguntas personales como, “¿vivir en el templo o comenzar una vida matrimonial? vivir en Chile o Brasil? estar en una familia espiritual o con la familia en la que nací? ¿Construir un núcleo familiar o estar solo? ”, en ese momento, la división se apodera de mi corazón por completo. Parece que las matemáticas traducen nuestro relato de la vida.

Investigando los posibles significados de las matemáticas, vi que surge como una necesidad básica de dar cuenta de las cosas relacionadas con las prácticas cotidianas, la naturaleza del razonamiento humano lógico y abstracto. Me pareció interesante la definición que trae la palabra geometría, por ejemplo, ya que proviene de la raíz griega geo = tierra y métricas = medir, que significa “medir la tierra” para conocer espacio, estructuras, variaciones y estadísticas.

Las mujeres naturalmente tenemos una conexión con la tierra, porque somos sus hijas y cuando nos desconectamos es cuando generamos un desequilibrio o escala de enfermedades, por el hecho de que nos desconectamos de nosotras mismas. Esta visión de la geometría me parece muy poética como un proceso cíclico, ya que aprendemos a medir con el autoconocimiento.

Al observar tales comparaciones, descubrí que en las últimas décadas del siglo XX definieron las matemáticas como la ciencia de las regularidades (patrones). Según esta definición más moderna, se examinan patrones abstractos, tanto reales como imaginarios, visuales o mentales, formando teorías con las que intentamos explicar las relaciones observadas. Dentro de este panorama, comencé a pensar que también podríamos relacionar este tipo de operaciones con las distintas fases del ciclo menstrual de cada mujer. Por ejemplo:

Cuando estamos en la Fase Estimulante del Folículo que trabaja nuestra Niña, hay múltiples estímulos y entusiasmo, es como un ejercicio de multiplicación. La Mujer Creadora en la Fase Ovulatoria es pura adición. Cuando llegamos a la Fase Lutea, es el momento de la división, del equilibrio de nuestra Mujer Alquímica. Finalmente, nuestra Mujer de Linaje a discreción de la Fase Menstrual sería una resta, ya que le damos nuestra sangre a Pachamana, reducimos la energía del ritmo de actividades para poder descansar y darnos el tiempo que queramos.

Nuestra naturaleza cíclica permite que la emoción cuadre, a veces al cubo. En el caso de la mujer que ha desempeñado el papel de madre, es impresionante, ya que se duplica o triplica según necesidades y capacidades. Responsables y creadores de nuestra realidad, podemos acoger todo en nosotros en un abrazo, simpatizantes, como en esa conocida frase “el corazón de una madre siempre cabe en uno más”.

En términos de números naturales o reales, al igual que en el siglo XVI, tenemos la percepción de que no son suficientes para resolver ciertas ecuaciones y problemas de la vida. Fue entonces cuando comenzamos el desarrollo de los llamados números complejos, porque somos realmente complejos. Especialmente cuando descuidamos y avanzamos hacia una teoría del caos, que se define por muchos sistemas dinámicos no lineales que tienen un comportamiento que en la práctica es impredecible.

En estadística usamos teorías probabilísticas para explicar la frecuencia con la que ocurren los eventos en nosotros. Los estudios de observación, así como el propio calendario lunar, experimentos para modelar la aleatoriedad y dar forma a la incertidumbre, permitiendo la predicción de fenómenos futuros, es lo que llamaremos Terapia Menstrual en este texto. En la estadística encontramos la dedicación a la recolección, análisis e interpretación de datos, ya que configuramos métodos, organizamos, planificamos, resumimos, presentamos e interpretamos conclusiones para comprender mejor la situación de cada mujer. Recuerde que la solución de un problema solo puede ser resuelta por usted.

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