La Episiotomía: un simple cortecito?

Por Adriana Olguín, Para el lunario de la Terapia Menstrual

El 6 de febrero, se conmemora el Día Mundial de Tolerancia Cero contra la Mutilación Genital Femenina, y en relación a ésta fecha escribo acerca de una realidad que vivimos las mujeres.

Cuando vamos a parir a una institución, ya sea pública o privada, es difícil que no nos hagan ninguna intervención para “ayudar” o “apurar” el nacimiento del bebé. Cómo si el cuerpo y la sabiduría de la mujer no fueran necesarias y no supieran hacer éste trabajo.

Un proceso tan ancestral como la vida misma.

Entre todas las intervenciones que hay, la episiotomía es, sin duda, la que más herida emocional y física nos deja.

La episiotomía es una intervención quirúrgica ,una incisión que se realiza en el periné con una tijera y con previa anestesia local. En la mayoría de los casos, sin el consentimiento de la mujer que está pariendo.

Hay dos tipos, la mediana y la mediolateral. La segunda implica el corte de más músculos que la mediana, además incluye una región más inervada y vascularizada que la primera.

Trae muchísimas consecuencias negativas, entre ellas mucha pérdida de sangre en el momento mismo del corte, mucho dolor e inflamación, cicatrizaciones gruesas (queloides) que dificultan la penetración, infecciones.

También se sabe que hay veces en que afecta a las terminales nerviosas del clítoris, que no sólo están alrededor del capuchón, si no que se expanden e irradian hacia abajo, rodeando la apertura vaginal, muchas mujeres pierden sensibilidad después de la intervención.

La O.M.S recomienda que ésta práctica no se haga de rutina, de hecho no hay evidencia científica que determine que éste procedimiento disminuya el daño perineal, el futuro prolapso vaginal o la incontinencia urinaria.

No hay certeza de que tenga beneficios, pero sí sabemos que tiene muchos efectos perjudiciales.

En el único caso que podría indicarse razonablemente es para acortar el expulsivo por un sufrimiento fetal agudo, o sea que es necesario ampliar el periné inmediatamente para facilitar la salida del bebé.

Debemos tener en cuenta que en las condiciones en que paren la mayoría de las mujeres en Argentina (y en muchos países), acostadas, con goteo de oxitocina, con depresión de la vagina mediante el tacto, anestesia peridural y pujos inducidos o dirigidos, la episiotomía es el último eslabón de la cadena de intervenciones inadecuadas.




Es fundamental crear un ambiente cálido y seguro para un parto, y así evitar episiotomías innecesarias. Permitir a la mujer que se mueva, que haga lo que resulte más cómodo. Evitar la posición acostada, respetar los tiempos fisiológicos del parto, respetar el pujo espontaneo.

Otros mitos a desterrar son, que las episiotomías son más fáciles de suturar que un desgarro , que cicatrizan mejor o que son menos dolorosas.

Nuestro periné está absolutamente preparado para el parto, es elástico,

sólo es necesario permitirle a nuestro cuerpo desplegar toda su potencia.

Digamos No a la episiotomía de rutina! Confiemos en nuestra sabiduría femenina de parir.

Adriana Olguín




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