La culpa… ese gusano que nos come desde adentro

Por Gabriela Barreto


¿Cuando nace ese gusano origen de todos nuestros gusanos?

Al parecer desde Adán y Eva, adentro de esa manzana ya estaba anidando el gusano y Eva sin saberlo se lo comió, y por contagio, nos lo comimos todas las mujeres.

Ese gusano vive desde hace tanto y tanto tiempo que ya pareciera que está en nuestro ADN. Nos impregna como una segunda naturaleza que nos impide tomar contacto con nuestro verdadero ser, estar conectadas con el momento presente y nos hace desconfiar del futuro. Porque si nosotras estamos tan mal encaradas… ¿cuál es el futuro que nos puede esperar?

La culpa, atraviesa todos los aspectos de nuestra vida: culpa por lo que hicimos y por lo que no hicimos, culpa por comer, por no comer, por enamorarnos, por no enamorarnos, por llorar y por no llorar, por fallar, porque lo podríamos haber hecho mejor, por lo que opinan los demás de nosotras, por como nos miran, porque no nos miran, y todos los “si no fuera porque…”

El gusano de la culpa tiene la ilusión del control, cierta creencia de que de alguna manera se puede controlar el resultado de las cosas, pero lo que nos lleva al final es a un sentimiento de “no fuimos lo suficiente para poder hacer lo que debía ser hecho”.

Como el mejor, el gusano de la culpa está muy bien adaptado a la sociedad: a la manera de hacer “bien las cosas” (que por supuesto nunca es la nuestra).

Entonces, darle de comer a este gusano nos quita mucha energía y nos lleva directamente a ese “no puedo” permanente, a esa barrera auto impuesta, y ese grande y gordo gusano (que no es otra cosa que nuestra propia voz interior desviada), nos grita que “no somos lo suficientemente buenas, bonitas, inteligentes, sanas, poderosas, etc., etc. para poder cumplir nuestros sueños”

Aceptemos que el gusano está adentro nuestro, pero también aceptemos que viene de afuera.. por lo tanto puede ser expulsado. Durante miles de años fuimos perseguidas, reprimidas, quemadas por pretender vivir la vida a nuestra propia manera… ¿cómo no vamos a tener adentro bien metido ese miedo inconsciente a vivir nuestra verdad? ¿A hacer las cosas e inventarlas a nuestra propia manera? ¿Y si nos queman, si nos repudian, si nos dejan afuera?.

Cuando vivimos en la culpa, nos alejamos del amor hacia nosotras mismas y de nuestra posibilidad de crecimiento.

Ojo! que al decir liberémonos de la culpa tampoco estoy diciendo que tenemos que llevarnos el mundo por delante sin importarnos nada.

Pero sí habilitarnos al error, habilitarnos la equivocación. Abrir la puerta a la maravilla de la incertidumbre y a la posibilidad de que tal vez detrás del error venga el acierto, a que de repente no estamos tan mal nosotras, pero sí el error viene a mostrarnos algo y la cosa está en no culparnos, sino en entender el mensaje y seguir adelante habiendo incorporado esta nueva sabiduría.


La inocencia es la contra-cara de la culpa. ¿Y no es mal vista acaso la inocencia por la sociedad y mucho mejor vista la culpa?. ¿Por qué? ¿Por quién? ¿Quién es el juez y quién es el verdugo?.

Por ahí tenemos una clave, un camino: intentemos volver a la inocencia de no juzgar-nos y sanar a nuestra niña interior inocente y confiada. Por supuesto, como dice Osho, la inocencia de una vida vivida con conciencia y de forma completa (con todos sus matices) es totalmente diferente a la inocencia de un niño, tiene otra fragancia y esa fragancia es la de la confianza y la entrega hacia la madre universal que nos sostiene y a que sus vueltas y sus caminos pueden ser sinuosos y retorcidos, pero su final es siempre la unidad con nuestra esencia verdadera.

Recuperar la confianza y la inocencia nos llevará al renacimiento como mujeres completas, únicas y totalmente aptas para construir nuestro camino como queramos y equivocándonos mil veces, porque es así como se construye y se aprende.

Podemos estar quebradas en este momento, y si así lo estamos quedémonos en ese sentimiento pero sin culpa, y luego podemos repetir esta afirmación sanadora que transforma profundamente y aleja al gusano bien lejos:

"yo quiero sentirme amada

yo quiero sentirme amada

yo quiero sentirme amada"

luego miremos alrededor y dentro de muy poco vamos a descubrir lo amadas que somos, sin culpa, con confianza.

Bendiciones en tu camino

Dhyan

0 vistas
  • Facebook Basic Black

© 2018 TERAPIA MENSTRUAL