EL MITO DEL ORGASMO VAGINAL

Por Mónica Home, Colombia



El clítoris volvió a cobrar protagonismo en la década de 1950 con Kinsey, Masters y Johnson, los celebres sexólogos estadounidenses, pioneros de la sexualidad moderna. Los tres se dedicaron a la observación del comportamiento sexual humano. En 1953, Alfred Kinsey mencionó en un informe la superioridad del clítoris, órgano que describe como hipersensible, a diferencia de las paredes vaginales. 10 años después, les corresponde a William Howell Masters y Virginia Johnson la tarea de situar el clítoris en el centro del placer. Después de haber examinado miles de orgasmos de casi 700 individuos- en pareja o mediante la masturbación-, llegaron a la conclusión de que sólo existía un orgasmo, que nacía en el clítoris y se propagaba por la vagina.

A continuación, los movimientos feministas se suman a la causa del clítoris. En 1968, Anne Koedt, una feminista estadounidense de origen danés, publicó un artículo titulado “The Myth of the vaginal orgasm”, basado en las aún recientes investigaciones de Masters y Johnson. Según ella, el placer femenino es estudiado sistemáticamente por hombres que minusvaloran a la mujer y la tratan como si fuera un ser inferior. El orgasmo clitoriano se considera insignificante, mientras que el orgasmo vaginal- el orgasmo con mayúsculas- se defiende constantemente. Como resultado, las mujeres se culpabilizan y temen no ser normales. Las que no disfrutan “vaginalmente” son calificadas (de forma errónea) de frígidas: “en vez de buscar el origen de la frigidez femenina en suposiciones falsas sobre la anatomía femenina, nuestros expertos han declarado que la frigidez es un problema psicológico.(…) Los hechos sobre la anatomía femenina y la respuesta sexual cuentan una historia diferente. Aunque hay muchas zonas erógenas, sólo existe una para el clímax: el clítoris. Todos los órganos son extensiones de la sensación de esta zona. Debido a que el clítoris no es necesariamente estimulado de manera suficiente en las posiciones sexuales convencionales, se nos deja “frígidas”. (…) las mujeres han sido así definidas sexualmente en términos de lo que complace a los hombres; nuestra propia biología no ha sido analizada correctamente, escribe. En resumen, el clítoris no es el gran servidor del placer masculino: si las mujeres pueden gozar sin penetración, ¿cómo van a tener los hombres un orgasmo?

En 1976, prosigue la lucha. Shere Hite, investigadora estadounidense en ciencias sociales, realizó una encuesta sin precedentes.

Pregunto a 3000 mujeres sobre su sexualidad y público los resultados en el llamado informe Hite (del que se vendieron 35 millones de ejemplares). Los testimonios recogidos en él situaban el clítoris en el centro del placer. Esta obra convulsiono los postulados que consideraban imprescindible la penetración para alcanzar una sexualidad plena. El pene ya no era fundamental para el goce de la mujer. Sus conclusiones no se aceptaron fácilmente.

La investigadora recibió cartas amenazadoras y acabo por exiliarse en Alemania. Era evidente que la sociedad no tomaba en serio a los investigadores de vanguardia. Al clítoris le costaba trabajo imponerse, mientras que, paradójicamente, las mujeres confesaban pasar excelentes momentos íntimos con él.

Entre mis labios, Mi Clítoris




Alexandra Hubin- Carroline Michel

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Feliz y fluido día!!!

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