Bajo la Luna


Por Lorena Alejandra Roldán



Diálogo entre San Pablo y María Magdalena que cruza el mito y realidad sobre El Cuerpo y la Menstruación

Diálogo entre María Magdalena y San Pablo en el cielo, hablando sobre Hécate.

María Magdalena se ha tomado sus dos horas semanales para pasear, en esta ocasión, sobre el firmamento del cielo y contemplar a las mujeres que la han inspirado a profundizar en su intuición. Justamente se había detenido en frente de la trinidad original de Hécate cuando escucha:

San Pablo (SP): En el resplandor de mi época te hubieran prendido en una hoguera…

María Magdalena (MM): (Molesta por el comentario inoportuno) Justamente, en tu época, donde se veneró la palabra “pecado” y los hombres se entrenaron en el prejuicio…

SP: María Magdalena, no sabía que estabas por aquí

MM: San Pablo, tu limitado servicio a la mente te juega estas trastadas

SP: uh estás nerviosa Si no fuera por tu edad, diría que estás con la “regla”.

MM: Siempre intuí que eras un hombre de pensamientos estancados en la Edad Media, con todo tu movimiento anclado en el que “el cuerpo es el templo del espíritu de Dios” pero cuando marcas estas bajas instancias, entonces te pregunto, ¿por qué Dios le daría el don de la belleza, el misterio natural y cíclico que posee y el gran sentido de la intuición a la mujer si todo se resumiría según tu oratoria al continuo delito de la superficialidad? Lamentas no haber podido tomar juicio con Hécate, qué sincronía y contrariedad que me sugieras eso cuando esta Diosa está relacionada a la sangre menstrual que originalmente era considerada sagrada y misteriosa… Se la pasaron construyendo en su beneficio, patrones sobre que la mujer menstruante, encarna el poder del mal, pero al tener ese contacto natural nos cargaron a todos sus muertos. Para que te quede claro, menstruamos, sangramos!!

SP: Todo era un caos, de alguna manera había que poner orden y hubo reparto de deberes, el hombre fue el proveedor y la mujer eliminaba lo que no servía. ¿No te parece soberbia esta triada?

MM: Era la diosa viajera, la diosa cazadora, la patrona de las tierras salvajes. Claro que es soberbia, cuidaba el camino y era responsable de los cruces, por eso los viajeros le dejaban ofrendas a sus estatuas.

SP: ¡Una bruja hechicera! Reina de los Fantasmas, en las noches sin luna, ella vagaba por la tierra con una jauría de perros fantasmales y aulladores que precedían su aparición.

MM: Pero has estado ciego a todo lo que ha superado la mujer, a través de la historia… Me hablas de un mito, como tantos otros que crearon ustedes, esta escultura nos habla de la luz que marca el camino del viajero, del poder de cada una de estas diosas de la triada, la Luna en Grecia se veía como una diosa triforme, la diosa Hécate representaba a la Luna oscura; Selene en el cielo a la Luna creciente, y Artemisa a la Luna llena. Si quieres mitología, Hécate era hija menor de Zeus, reconocida como diosa de la Luna y ...

SP: Querida Magdalena, deja el pensamiento mágico, te han hecho creer que te alineas al comportamiento de la luna para fundamentar tu carácter y tu conducta.

MM: Ese sí es un pensamiento limitante… como el “de parir con dolor”, que aún persiste hasta en las mujeres que eligen parto natural, ahora dicen “parir con placer”

SP: Cuestionas que haya puesto un límite a la fornicación, que haya hecho respetar el cuerpo de la mujer y la haya protegido…

MM: ¿Hablas de que la mujer no pudiera disfrutar de su sexualidad, de que cubra todo su cuerpo, se avergüence de él y de que tuviera un contrato de por vida con un hombre que tomaría sus decisiones desterrando su propia intuición?

SP: Había que resguardar el “acto” en el matrimonio, la fornicación generaba libertinaje, desorden, el débito conyugal nos protegería de las tempestades…

MM: Nos cubrieron con mentiras, omitieron la historicidad de quienes nos precedieron, nos impusieron hasta la postura de la relación sexual en contra de la naturaleza de nuestra conexión divina. Seguramente a Lilith también la hubieras quemado en la hoguera… ¡qué egocéntricos! Colaboradores de la divinidad se hacían llamar. La mujer era humillada, despojada, quemada, cazada, el útero era propiedad del hombre pero en las grandes comilonas llevaban a sus prostitutas finas ¡probrecitas! Sin consciencia de su propia autocosificación. ¡Convencidas de que ellas eran un trofeo!

SP: Ignoro todo eso. Sólo le dimos un marco a la familia.

MM: Sacrificamos nuestro cuerpo, alma, salud. Nos llenamos de enfermedades por no seguir nuestros sueños e intuición. El corsé fue el fiel testimonio externo de cómo nos sentíamos por dentro; reducidas, apretadas, comprimidas, estranguladas, física y psíquicamente.

SP: Atendimos los constantes esfuerzos de la sociedad por civilizar. Es lo que se requería y alguien tenía que hacerlo.

MM: Fuimos despojadas de nuestra propia cultura femenina. Ciegas, mudas, sordas, frígidas, agachadas, negadas a sentir, pensar y hacer. Respondiendo a mandatos por siglos, dejando que nos gane el miedo, la vergüenza, la culpa, la suciedad. Incomprendidas, infravaloradas y alterando lo santo que teníamos para convertirlo en maldito como afirmaban los inquisidores Kramer y Sprenger.

SP: ¿Acaso niegas a la Virgen María?

No niego a mi señora, porque ella nos brinda el arquetipo de la madre que está relacionada con una estación de la luna. Hablo de cómo distorsionaron mi verdad, lo que se dijo y omitió de mi relación con Jesús por ejemplo.

SP: estás siendo ambiciosa y deberías callarte.

MM: Basta de callar. Basta de mitos. Nuestra menstruación representa la sabiduría y la estabilidad, es la fase de la introspección por eso nos retiramos a dormir y soñar. No cortamos el vino ni la mayonesa. Podemos donar sangre. Podemos amasar el pan. Plantar la sangre en la tierra renueva y florece con más fuerza lo vital. Somos creativas y creadoras ciclando con la vida, la Pacha…

SP: Eres ingenua al pensar así…

MM: No lo pienso, lo siento, lo percibo. Nos han convencido por siglos de que éramos incapaces, tontas.

SP: ¿Cuál es este nuevo movimiento del cual hablas y dices que está resurgiendo?

MM: El de la mujer completa y poniendo en funcionamiento todo su ser. La menstruación no es toxina ni veneno. La menstruación es pura vida en movimiento. Yo soy dueña de mi cuerpo, yo lo conozco mediante sus manifestaciones y soy la única que los percibe. No necesito dueños o protección. Así como ustedes quieren usar un anillo

para simbolizar un cuerpo intocable, espantando al libre albedrío, yo uso una pulsera roja en período de menstruación, honrando la mujer que soy. Mi útero es un cuenco que me habla en cada protesta, concentración, espasmo o fluidez.

Hoy celebro que mujeres hayan soltado tabúes, que la primera menarca sea una fiesta popular, donde se baila y canta. También se volvió a los Encuentros anuales de mujeres que duran días y donde se venera el fuego, se saluda al sol, se danza circularmente, se gestan ritos de sanación, se curan con hierbas y elixires. Empezó una red de conciencia de útero y fases lunares. Ya están tomando consciencia de su verdadero poder, belleza e intuición que las llevará a derrotar a cualquier enemigo actual, del pasado o del futuro sanando generaciones de linaje. La menstruación no es un castigo a la mujer, es un don que en la antigüedad sabíamos usar y hoy estamos rescatando. Nuestra menstruación nos da información reflexiva e intuitiva, si la observáramos nos daría cuenta de nuestros sueños, emociones y anhelos. La mujer que no se conecta con su ciclo, enferma, gesta displacer continuo con ella misma. Es tiempo de despertar a esta sabiduría.

SP: ¿Lo crees realmente?

MM: Claro que sí. Es hora de reconciliarnos y respetar los mensajes que nos brinda. Hay que cambiar la información anatómica y desenfocada de la sexualidad humana y de la menstruación exenta de cualquier tipo de espiritualidad y sacralidad construida por el hombre. Es hora de una conexión gozosa con nuestro cuerpo. Y esto también va para los hombres que ciclan con el sol...

SP: Si crees en lo cíclico, entonces ten cuidado con la tempestad de un nuevo Renacimiento Cristiano.

MM: Te rodeo con mi caldero de luna San Pablo, para que vuelvas a iluminarte a favor algún día de la mujer, desde un lugar más amoroso y empático, que es el centro del universo infinito.

Cada uno sigue por caminos contrarios…


Escultura



Hécate (a.c. 1890) – Versión en escultura



Hécate (a.c. 1890) – Versión en imagen

Bibliografía

Aries, P: Sexualidades occidentales.

Bruit Zaidman: Las hijas de Pandora.

Eliade, M: Mito y realidad. Cap. 1; La estructura del mito,

Girard, R.: La violencia y lo sagrado. Cap.1: El sacrificio. Cap.2: La crisis sacrificial

Le Goff, J.:Una historia del cuerpo en la Edad Media

Veyne, P.: Sexo y poder en Roma. Cap 3 y 4

Moreyra Zulma: Mi sangre cura. Argentina. 2015

Sitios de internet

Blog Santuario del alma – Entrada “Hécate, la Oscura Diosa Lunar”. 01.2015

Página Elsevier. La Menstruación: un asunto sobre la Luna, venenos y flores. 10.2009



Lorena Alejandra Roldán, Buenos Aires, Argentina

Mujer – Hija – Hermana - Pedagoga - Docente – Artista – Consultora en e-learning - Terapeuta Holística y Ocupacional - Coach Personal y de Equipos Corporativos - Emprendedora. Facilitadora de Círculos de Mujeres. En proceso de Tesina para certificar como Terapeuta Menstrual y Co-guardiana de la Tribu de Madretierra. Cursando Postgrado de Medicina Ayurveda. Investigadora de Alimentación Consciente. Amante de la cocina.

Creadora de Carpa Roja Argentina – Luna Consciente

Colectivo de Arte y Consciencia en Acción

Móvil (54) 9 1164578257

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