ALTAR DE PARTO, el poder de Creer y Crear


Por Oriana Navarrete Hernández


“El día en que Dios me pregunte qué disfrutaste más de estar viva, le responderé el haberme convertido en madre”.



Esta vez quiero celebrar el nacimiento de mi hija, compartiendo con ustedes la construcción y significado de mi Altar de Parto. Un Altar es un espacio sagrado, no necesariamente para alabar una divinidad, santo o personaje de alguna creencia o religión, sino también puede diseñarse para sostener una intensión o idea que se desee hacer realidad. Sirve para dar mayor relevancia a ese proyecto por alcanzar; otros conocen este ritual como un ejercicio de psicomagia, entendiéndose como la forma en que se puede materializar una visión, llenándola de fuerza y energía para aterrizarla en nuestro plano terrenal.

En este sentido, un altar de parto, es una buena manera para empoderarnos y darle intensión al parto, o a esa iniciación espiritual que viene en camino. Si bien, como dice un amigo: “entre más magia le pongas a las cosas, más mágicas se volverán” entendiéndose magia como esa buena energía, fe, intensión, corazón o vida que le puedes dar a cualquier cosa. Por eso, cualquier objeto significativo para la madre puede servir para el altar, por ejemplo, pinturas, oraciones, tejidos, fotografías, palabras, velas, aromas y esculturas ayudaran a recordarle a la madre su fuerza, espiritualidad y poder que habita dentro de ella en el momento del parto.

Con amor y respeto comparto con ustedes mi altar y los elementos que lo sostienen: imágenes impresas y buscadas en internet que se conectan con mis sentires; pinturas realizadas por mi durante los 9 meses del embarazo, representan la gestación, parto y una buena lactancia, cada pintura me evoca afirmaciones internas, como por ejemplo: “ Yo se parir ” “Mi cuerpo esta diseñado para parir y esta al servicio de la fuerza de la vida” “La vida se abre paso” “Mis ancestras están conmigo” “Soy nutricia” ”El dolor es mi amigo” “Respira”, “Ábrete corazón” “Ábrete memoria antigua” entre otras. También hay cristales que me acompañan con su energía, como el cuarzo y la amatista. Una pluma de pavo real que representa la transformación por la que estoy pasando durante y después del momento del parto. Oraciones o rezos elevados para el momento del parto transcritas a mano. Velas, que representan el alumbramiento, luz y el fuego que deseo que nos acompañen mi hija, a mi compañero y a mi en ese momento; y de todos los colores para que cada color irradie una vibración de bienvenida. Una virgen, que es mi santa madre; un Emanuel traído de Cusco - Perú, es un niño Jesús vestido con prendas indigenas tradicionales peruanas, trae consigo un ritual, pues allá se acostumbra a bendecirse tres veces esta figura entre diciembre y principios de enero de cada año, este ritual católico no se conoce en mi país, por eso es especial para mi. Además me representa nacimiento, humildad y esperanza a la vida. Mandalas y tejidos hechos por mi intensionados a la nueva vida. Flores simbolizando fertilidad y acompañamiento de la madre tierra. Agua bendita e incienso, elementos significativos para mi hogar.

Durante el embarazo fui afortunada de recibir y disfrutar de un círculo de bendiciones, las mujeres que me regalaron este día tan especial son unas hadas madrinas, ellas escribieron una palabra especial para mi hija y para mi, estas palabras también están presentes en el altar ya que son me hacen sentir en buena compañia.



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