Alimentación en la menopausia

Por Claudia Sacco, Uruguay







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Al llegar a la menopausia el metabolismo se vuelve mas lento, no se digiere tan bien y nuestros órganos (sino nos hemos cuidado) están cansados, saturados por lo cual debemos nutrirnos de manera correcta para fatigar lo menos posible nuestro sistema digestivo.

Estos cambios comienzan unos 10 años antes, los niveles de hormonas y el aumento del estrés contribuyen a lo que llamamos obesidad central: la cintura se engrosa, se acumula grasa en el abdomen, los costados y los hombros, lo cual puede ser un riesgo para la salud.

Esta grasa abdominal produce una cantidad de andrógenos y estrógenos que se relacionan con un mayor riesgo de cardiopatía, cáncer de mama, de útero, diabetes, cálculos renales, apnea de sueño, entre otras. Suele empezar o hacerse más importantes los problemas de tiroides debido al nivel más alto de estrógeno en relación al de la progesterona. Otro problema común es en la digestión en forma de hinchazón y gases.

Reducir el consumo de carbohidratos refinados, lo que produce un aumento del nivel de azúcar en sangre, es clave para normalizar el metabolismo y conservar un peso adecuado. Incluir frutas, verduras y cereales integrales ayuda a mantener normales estos niveles, como también hacer colaciones.

Aumentar el consumo de proteínas como huevos, pescado, carne magra, productos lácteos, proteína de soja, tofu o soja en granos.

Disminuir el consumo de bebidas alcohólicas, gaseosas así como alimentos blancos y procesados te dará más energía, claridad mental, menos hambre, sofocos, sueño más profundo y un humor más estable.

El consumo de alimentos vivos, variedad de frutas y verduras frescas. Especialmente las que contienen caroteno que son antioxidantes muy potentes, las verduras de color verde oscuro, tomates y arandanos.

Estos antioxidantes ayudan a equilibrar las hormonas, protegen la piel y estimulan el sistema inmunitario, ayudando al cuerpo a resistir el cáncer y otras enfermedades regenerativas.

Las semillas de lino son muy ricas en omega 3 que juegan un papel importante en el funcionamiento del sistema nervioso y del cerebro.

En general las semillas y los pescados de aguas frías, son una buena fuente de grasas omega 3, al igual que los frutos secos.

Los aceites para cocinar que podemos utilizar son el de semillas de lino, oliva o el ghee (manteca clarificada).

La salud de los huesos a través del calcio, vitamina D y el ejercicio aseguran y mejoran también nuestro corazón, flexibilidad y sexualidad. Es recomendable para esto eliminar o reducir el consumo de alcohol y café, dejar de fumar y el consumo de alimentos ricos en fitoestrógenos como la soja y las semillas de lino molidas, el te verde, ejercicio con pesas o carga en los huesos.



Claudia Sacco

Imparto círculos femeninos y talleres de ciclicidad.

Formación en ROAF

Cel: 094 048 949

Colonia del Sacramento, Uruguay

Face: Claudia Sacco

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